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Monday, May 31, 2010

Gobierno frenó el cambio de focos

Denuncian presiones de instancias federales para frenar iniciativa de legisladores para ahorrar energía

Presiones del gobierno federal y de cabilderos de la iniciativa privada frenaron, a punto de ser votada, una iniciativa de ley que buscaba el cambio de luces o focos incandescentes por ahorradores de energía.

El Programa de Ahorro de Energía Eléctrica tiene como meta para 2012 sustituir los 205 millones de lámparas incandescentes —focos comunes— que se calcula que se utilizan en el país en el sector residencial, comercial y de servicios, pero esta meta enfrenta en la Cámara de Diputados el boicot del gobierno federal mismo y de cabilderos de la iniciativa privada.

La sustitución de bombillas comunes por las lámparas ahorradoras de energía está comprometida para este sexenio y se estima que habrán de cambiarse más de 160 millones de piezas, con un impacto fundamental en las metas del Programa Especial de Cambio Climático.

Contra esa meta de 2012 operaron las secretarías de Hacienda y Crédito Público, Energía, Medio Ambiente y Recursos Naturales y Economía, al detener el dictamen que impulsaba el cambio de luces incandescentes por ahorradoras de energía, en abril pasado, afirmó el secretario de la Comisión de Energía, el diputado federal Gerardo Flores.

La industria, representada por la Cámara Nacional de Manufacturas Eléctricas y la empresa General Electric, propuso a los diputados que la sustitución de focos empezara en 2014.

Argumentos absurdos: PVEM

“Pero la causa principal de que se detuviera el dictamen fue la postura del gobierno federal, a través de las secretarías de Hacienda y Crédito Público, Energía, Medio Ambiente y Recursos Naturales y de Economía, con observaciones absurdas en contra”, sostuvo el legislador Flores, del PVEM.

Dijo que la SHCP argumentó que le preocupaba que el gobierno federal debería de erogar 14 mil 500 millones de pesos, pero ese cálculo está fuera de toda proporción, además de que ya estaban vigentes las disposiciones para descontinuar el uso de las lámparas incandescentes en edificios e instalaciones de la administración pública federal.

Consultadas al respecto, fuentes de la SHCP informaron que ese tema fue llevado por la Secretaría de Energía.

Se buscó una postura de la Secretaría de Energía, pero al cierre de esta edición no respondió.

Otro de los argumentos que detuvieron el dictamen, dijo Flores, fue el que esgrimió la Secretaría de Economía, que interpuso una observación en el sentido de que al imponer prohibiciones al comercio exterior de lámparas incandescentes México violaría compromisos internacionales y ello nos llevaría a un panel de controversias internacionales.

“Lo cierto es que la Organización Mundial de Comercio (OMC) prevé excepciones cuando se protege la salud humana”, anotó el diputado.

“El responsable de mayor peso para que no prosperara el tema fue el propio gobierno federal. Esto preocupa mucho al PVEM, porque nos habla de inconsistencias entre el discurso del Presidente a favor del medio ambiente y el cabildeo de sus dependencias”, aseguró el legislador, quien calificó de “absurdas” las observaciones que realizó el gobierno federal sobre el tema.

La sustitución de “lámparas incandescentes” por luces ahorradoras de energía significaría bajar 30% la factura eléctrica del país, reducir subsidios y, sobre todo, evitar 30.2 millones de toneladas de dióxido de carbono. México estaría en la lista de países que más disminuyen gases de efecto invernadero.

Sin embargo, a punto de ser votado, el tema se derrumbó en la vorágine que caracteriza las últimas fechas de un periodo de sesiones de San Lázaro.

El presidente de la Comisión de Energía, Felipe de Jesús Cantú, planteó que “hubo observaciones del gobierno federal, de diputados y de particulares; se revisaron y se vieron las cuestiones que eran corregibles y se quitaron los defectos, por lo que ahora tenemos un dictamen mucho más pulido”.

Otros legisladores dijeron que el cabildeo de empresas y del gobierno fue rudo y sin aseo, tras lo cual se preguntaron: ¿cómo hicieron para conseguir la reunión, el 26 de abril, a las 19 horas, de una jornada de múltiples actividades simultáneas en San Lázaro? ¿Quién manda en realidad en el proceso legislativo?

Gerardo Flores relató: “La Cámara Nacional de Manufacturas Eléctricas y de General Electric estaban en contra de que desde el 31 de diciembre de 2011 el gobierno dejara de adquirir lámparas incandescentes, así como de la prohibición a la venta, distribución, comercialización e importación se aplicara a partir del 31 de diciembre de 2013. Rechazaron a ‘rajatabla’ prohibir la producción de focos”.

El diputado Flores destacó que uno de los representantes de General Electric decía: “Cuando nuestros jefes se enteren de que se aprobó esto, nos van a instruir que echemos para atrás las inversiones”. Pero jugaron al doble discurso con otro de sus enviados: “No estamos en contra de esta medida, pero queremos que se haga con más cuidado”.

Guillermo Ruiz de Teresa, del PRI, apuntó que había información que no estaba clara en el dictamen y después se sumaron presiones de cabilderos privados, del gobierno y de la agrupación ambientalista Greenpeace.

Afirmó: “Si el sector privado no quiere invertir para el cambio en su empresa, de ninguna manera se mantendrán los focos para siempre, así que no importa lo que digan, es un asunto que tiene que salir en septiembre”.

La representación de Greenpeace expuso que el dictamen fue sometido a un cabildeo muy agresivo; no quedó claro qué actor intervino para detenerlo cuando estaba firme para ir al pleno de la Cámara baja.

Tan no se supo nada que en una reunión en mayo, la diputada Laura Itzel Castillo, del PT, preguntó: “¿Qué pasó?”.

Greenpeace encontró que en un predictamen posterior “está reflejado el proyecto de la industria, pues quedó como ellos quisieron” y se vio el poder del sector, pero sobre todo, la influencia de General Electric.

Cabildeos sin reglas claras

En la Cámara de Diputados, la falta de reglas que regulen la actividad de gestores de intereses de grupos, empresas y gobiernos —los llamados enlaces o cabilderos— ha generado un ambiente de presión externa constante sobre el trabajo en comisiones. Los propios diputados describen que las presiones de empresas y dependencias públicas son directas, enérgicas, y rayan en el amago y el chantaje.

La acción de los cabilderos no ha conocido reglas. En 1997, con la pluralidad legislativa, una vez perdida la mayoría absoluta que ejercieron el Ejecutivo federal y el PRI, inició la práctica de gestión de intereses y, uno a uno, los intentos de regulación recibieron pronta sepultura.

El caso de las lámparas incandescentes se sumó a otro más notorio, con acusaciones del PRI al secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio, de haber conseguido con un telefonema que el presidente de la Comisión de Salud, Miguel Antonio Osuna Millán, retirara de la fila de votaciones las reformas sobre la comida “chatarra” y la actividad física en escuelas.

El desorden en que se mueven los cabilderos los convierten en actores que influyen en los contenidos de dictámenes.

El PRI, por conducto del diputado Jesús María Rodríguez, en la iniciativa de primer Reglamento Interno de la Cámara de Diputados, propone transparencia en la actividad de los cabilderos: “Que den a conocer con quién —legislador o asesor— se reúnen, qué propuestas, argumentos e informes defienden y de dónde vienen”.

El PAN, en un proyecto de Josefina Vázquez Mota, destaca que “nos hemos encontrado con un cabildeo que al no tener una mínima regulación, no solamente provoca un enorme desorden, sino se presta a intereses de todo tipo y a presiones contra los legisladores, los grupos parlamentarios o a los grupos de legisladores”.

El PRD, en una iniciativa de Guadalupe Acosta, Jesús Zambrano y Mary Telma Guajardo, advierte que debe prohibirse que los diputados “obtengan (de parte de cabilderos) beneficio económico o en especie”, incluso su cónyuge, parientes o terceros que trabajen para ellos.

En ese caso, habría o se configuraría el delito de tráfico de influencias y ello tendría que ser sancionado en la comisión.

Guajardo dijo: “El problema es el manoseo que hacen los cabilderos del PVEM, de manera que en ocasiones ya no se sabe quién o quiénes legislan”.

En un proyecto de 2005, la entonces senadora Sara Castellanos, del PVEM, advertía que un cabildeo sin regulación causaba irregularidades con impacto negativo en el trabajo de los legisladores y en su imagen. Sobre todo, llamaba a “prohibir de manera expresa y tajante la entrega a legisladores de obsequios, pagos o servicios”.

El diputado Jaime Cárdenas Gracia, del PT, señaló: “Preocupa la actuación de los cabilderos sin control, que se han constituido en un legislador fantasma que actúa más allá de los intereses de partidos políticos”.


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Sunday, May 30, 2010

Manipulación en el Golfo. Guerra de Cuarta Generación en Materia Ambiental

El negocio petrolero es un negocio sucio por definición; es imposible explotar un yacimiento petrolero en forma totalmente segura y limpia. En medio del peor desastre ambiental de la historia nadie, o casi nadie, sale a cuestionar el modelo energético basado en el consumo de combustibles fósiles. No se cuestiona el capitalismo globalizado y salvaje que en nombre de sus ganancias destruye la vida de todo un litoral marítimo, dándole la puntilla a decenas de especies en grave peligro de extinción (tortugas, manatíes, y algunas especies de tiburón) y arruinando de paso a millares de familias de pescadores.

Aunque el género homo sólo tiene
Dos millones de años de existencia, ya
Dispone de la capacidad para destruirse a sí mismo…
Ni tan siquiera lograremos probablemente emular a
Las cucarachas, que vienen evolucionando desde hace
Aproximadamente 250 millones de años

(Richard Morris)

No es posible resolver un problema
Utilizando el mismo lenguaje que dio
Origen al problema

(Albert Einstein)

Decía Borges que las casualidades no existen, que más bien los sucesos y eventos imprevistos de lo que conocemos como realidad obedecen a “causalidades”, producidas estas por hechos y circunstancias en las que nada tiene que ver el azar sino leyes muy precisas que los seres humanos desconocemos y por ello las atribuimos a lo incontrolable.

Que en plena crisis climática, precisamente un 22 de abril, día que los seres humanos hemos escogido para celebrarlo como día de la tierra, aleatoria y casualmente se hunda en las aguas del Golfo de México la plataforma petrolera Deepwater Horizon de la corporación British Petroleum o BP, generando lo que probablemente sea el peor desastre medioambiental de la historia, pareciera un aviso, una señal confirmatoria de que los humanos hemos violentado límites que ni siquiera conocemos o podemos intentar entender. Pero sobre este punto ya se ha escrito mucho y se escribirá aun más todavía, a lo que hoy quiero referirme en verdad es a la manipulación de la información que como arma de guerra utilizan los amos del poder en el mundo para controlar y explotar al resto de la humanidad.

Desde los primeros días del desastre tanto la corporación BP como la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA por sus siglas en inglés) de los EEUU intentaron ocultar y/o minimizar hasta lo imposible la magnitud del desastre, elaborando comunicados de prensa en los que mintieron descaradamente acerca de la cuantía de petróleo que el pozo Mississippi Canyon arrojaba diariamente a las aguas del Golfo de México; en efecto, las primeras semanas se “informó” que como consecuencia del accidente se derramaban al mar una cantidad no superior a los mil barriles de crudo. Sin embargo, en sus posteriores declaraciones, acorralado por las evidencias, Scott Smullen, vocero de la NOAA, reconoció que el flujo de crudo derramado excedía los 5 mil barriles diarios, mientras datos extraoficiales emanados de fuentes independientes elevaban la cantidad a cerca de 15 mil barriles por día.

A pesar de las proporciones del siniestro y de la catástrofe ambiental que para los ecosistemas del Golfo de México y del Atlántico norte, hacia donde la corriente del golfo empuja la colosal mancha de petróleo, hemos observado muy pocas fotografías del derrame. Las que circulan en la red fueron casi todas tomadas en los primeros días del accidente, antes de que agentes del gobierno usamericano tomaran el control de la zona.

Tanto los agentes del gobierno federal de los EEUU como los gerentes corporativos de relaciones públicas de las grandes transnacionales han aprendido que ocultar y manipular información e imágenes es la mejor forma de controlar y/o inducir las reacciones del público.

Es muy conocido el hecho de que las crudas y estremecedoras imágenes de la guerra del Vietnam, transmitidas sin censura, casi en vivo y en directo desde el frente de batalla, sensibilizaron de tal forma a buena parte de la sociedad estadounidense, que contribuyeron en no poca medida al repudio interno que esa guerra criminal y colonialista generó en dicha sociedad. Después de eso, las imágenes e informaciones de las múltiples guerras de agresión que los EEUU han llevado a cabo a lo largo y ancho del mundo han tenido como característica la cuidadosa y severa censura a la que han sido sometidas. Incluso desde la Guerra del Golfo se han eliminado los corresponsales de guerra independientes y solo se aceptan los periodistas “empotrados”, que actúan e “informan” bajo la estricta dirección y supervisión del propio ejercito usamericano.

La similitud y paralelismo de las acciones entre el ejército imperial de los EEUU y las corporaciones energéticas, industriales, fruteras, financieras y demás para las cuales trabaja es por lo demás esclarecedor. Esta forma de actuar y de controlar la información por parte de dicho ejército (una de las bases de su nueva doctrina de guerra de cuarta generación), ha sido copiada al carbón por las grandes corporaciones petroleras.

En el año de 1989, el petrolero Exxon Valdez de la corporación petrolera Exxon, encalló en el golfo de Prince Willian Sound, en el norteño estado usamericano de Alaska. En los días siguientes al accidente, el buque derramó más de 41 millones de litros de crudo a ese estuario. Este siniestro fue ampliamente documentado por la prensa estadounidense y mundial y las imágenes de nutrias y lobos marinos, morsas, ballenas, peces y aves embadurnados de una costra negra y aceitosa produjeron una ola de rechazo, indignación y solicitud de castigo para la empresa culpable de ese crimen de lesa naturaleza y airadas solicitudes de la sociedad estadounidense para que la explotación petrolera en ese norteño estado fuera paralizada. Mucho dinero en lobby, en sobornos y en “desinteresadas” donaciones a campañas políticas (como las efectuadas por BP a la campaña electoral de Obama), aparte de lo gastado en operaciones de limpieza, hubo de gastar la Exxon para retomar sus negocios en esa zona.

A partir de este desastre las corporaciones energéticas empezaron a aplicar las estrategias desinformativas que venía desarrollando el ejército de los EEUU. En el caso de la plataforma Deepwater Horizon, las imágenes oficiales que casi unánimemente han emitido las grandes cadenas de televisión y las agencias noticiosas transnacionales corresponden al incendio que se generó en ella, o fotografías de manchas de aceite en medio del océano, hechos por lo demás lamentables pero muy alejados de nuestras vidas, sin puntos de referencia emocionales en nuestra memoria, como lo podrían ser playas alquitranadas o animales, peces y aves muriendo lentamente cubiertos de aceite.

El gobierno federal de los EEUU ha prohibido, por razones de “seguridad”, que embarcaciones privadas naveguen y tomen fotografías en las zonas del desastre, exactamente el mismo argumento y justificación que su ejército ha esgrimido para impedir que periodistas independientes cubran sus actuaciones en Irak y Afganistán. Ha sido imposible ocultar un desastre de estas dimensiones, (al parecer BP tuvo otro siniestro el año pasado en la misma zona pero fue controlado rápidamente y se logró que no trascendiera), pero los expertos mediáticos de estos megamonstruos petroleros saben que mientras el hecho se mantenga en abstracto las reacciones del público podrán ser manipuladas, eventualmente desviadas hacia temas secundarios y finalmente controladas.

En los últimos días se ha insistido machaconamente en la solución tecnológica de la situación, se hacen reportajes sobre el eficiente trabajo que realizan los robots submarinos (paralelismo con los aviones no tripulados de la fuerza aérea), sobre las técnicas que se utilizarán, de cuánto costará limpiar las costas, de los estados financieros de BP, etc., pero se obvia el punto central: El negocio petrolero es un negocio sucio por definición; es imposible explotar un yacimiento petrolero en forma totalmente segura y limpia. En medio del peor desastre ambiental de la historia nadie, o casi nadie, sale a cuestionar el modelo energético basado en el consumo de combustibles fósiles. No se cuestiona el capitalismo globalizado y salvaje que en nombre de sus ganancias destruye la vida de todo un litoral marítimo, dándole la puntilla a decenas de especies en grave peligro de extinción (tortugas, manatíes, y algunas especies de tiburón) y arruinando de paso a millares de familias de pescadores.

Tarde o temprano BP logrará sellar el pozo, o por lo menos dirá que lo ha hecho, y los responsables del medio ambiente en los EEU apoyarán totalmente su versión, y recomenzarán las perforaciones mar adentro, por lo menos hasta el próximo desastre.

Negro es el futuro dentro del capitalismo. Negro en verdad se ve el futuro de los mares y océanos, de un negro tan obscuro como la conciencia de los jerarcas de estas megacorporaciones y sus perros falderos del mundo político.

Joel Sangronis Padrón, Profesor UNERMB – Venezuela


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¿Te gustaría ayudar a construír un planeta verde y pacífico?





¡El próximo Jueves 10 de junio a las 17 hrs. tenemos reunión para voluntarios nuevos!

Requisitos: ser mayor de 18 años, tener actitud de servicio y saber que otro futuro es posible.

Todas las reuniones tienen una duración de una hora y es necesario confirmar asistencia al 5687-9595 ext 231 o al correo voluntarios.mexico@greenpeace.org

Thursday, May 27, 2010

EXPO-ECOLOGICA


Se llevara a cabo el 5 de Junio en la Delegación Coyoacan de 10:00 a 20:00hrs. Alameda del Sur Av. Miramontes esquina Calz. Las Bombas, Lleven sus equipos electrónicos obsoletos, inservibles, que ya no quieren tener en casa.

Wednesday, May 26, 2010

El pico del agua



Lester Brown, uno de los ambientalistas más importantes del mundo, fundador del Worldwatch Institute y del Earth Policy Institute, plantea algunos conceptos muy interesantes. La extracción del petróleo no debe realizarse en las plataformas submarinas sin una seguridad absoluta, comprendidas en ella todas las salvaguardias hoy existentes.

El Golfo de México podría ser sólo el comienzo de una marea negra. El pico del petróleo –aquel momento en que el petróleo comenzará a escasear– vendrá acompañado del “pico del agua”. Los dos fenómenos modificarán la economía y nuestra idea de civilización. Esto no ha sucedido en los últimos decenios, pero sucederá. Lester Brown, que participó en la creación del documental “Terra reloaded”, producido por Greenpeace, escribió en su último libro “Piano B 4.0 – Mobilitarsi per salvare la civiltà" (Edizioni Ambiente) (Plan B 4.0, Movilizarse para salvar la civilización) algunas instrucciones para el futuro. Un plan para la supervivencia, pero también para un futuro mejor para las generaciones venideras.

Entrevista

El Chernobyl de la industria petrolera

Hace pocas semanas una plataforma petrolera de la BP (British Petroleum) sufrió una explosión y el petróleo está derramándose en el Golfo de México. Al mismo tiempo, en Europa, los Estados están fracasando. ¿Qué está sucediendo en el mundo?

No sabemos qué es lo que ha ido mal. Pero sabemos que BP estaba perforando en una zona donde el agua tenía una profundidad mayor de 1.000 metros y que el yacimiento se encontraba bajo 500 metros adicionales de piedra. El petróleo se encontraba, por lo tanto, bajo una enorme presión. Hay dos hipótesis. Algo se hizo mal o la presión en este yacimiento era demasiado elevada y la tecnología actual no está en condiciones de controlarla. Si es válida la segunda hipótesis es imperativo levantar una bandera roja en las perforaciones en alta mar y a profundidades notables, porque no se sabe con qué condiciones se encontrarán. Es posible que a pesar de que la tecnología de perforación en alta mar haya sido eficaz en el pasado, podría no ser adecuada para enfrentar los nuevos problemas que están surgiendo en condiciones extremas. Alguien ha dicho que este acontecimiento podría ser el Chernobyl de la industria petrolera, al menos para las perforaciones en alta mar.

Porque si este derrame de petróleo siguiera durante meses, el daño medioambiental y económico que originará será enorme. Lo interesante para la contabilidad nacional es que este acontecimiento hará aumentar el PIB en las regiones del Golfo de México, ya que todos buscarán controlar el problema. Pero luego seguramente disminuirá al perjudicar las economías locales, las playas, la fauna marina, la pesca y las industrias locales.

Probablemente hemos llegado al límite tecnológico para extraer cómodamente el petróleo de los yacimientos residuales. Estos derrames están influyendo en la opinión pública. Visto que sabemos que tenemos que abandonar el petróleo, ¿por qué corremos estos riesgos sólo para extraer el poco que queda? Creo que esto cambiará el modo en que pensamos en el futuro del petróleo y de todos los combustibles fósiles.

Es interesante observar que los valores que rigen el sobreconsumo de los recursos naturales son los mismos valores que dirigen el sobreconsumo de los recursos financieros, el excesivo consumo que supera la capacidad de los sistemas crediticios. Lo hemos visto en los Estados Unidos con la enorme deuda del sistema crediticio. Ahora se ha reducido un poco, pero los estadounidenses siguen sin preocuparse por el futuro. Esto lleva a problemas económicos y a problemas medioambientales, por el sobreconsumo de los recursos naturales y la interrelación entre los dos.

El mayor problema que el mundo enfrenta hoy es el crecimiento de la economía en los últimos cincuenta años –ha crecido cerca de cuatro veces– y el consiguiente aumento del consumo de los recursos naturales, mucho más allá del nivel sostenible. La agricultura está disminuyendo, la pesca está decayendo, los acuíferos están disminuyendo, los suelos se están erosionando y las sabanas se están desertificando. Estamos destruyendo lentamente, y quizá no tan lentamente, los sistemas naturales de sustentabilidad. Ninguna civilización puede sobrevivir más allá de la destrucción de sus propios sistemas naturales de sustentabilidad.

Me he preguntado de qué modo este sobreconsumo nos perjudicará. Mi pronóstico es que se traducirá en una crisis de disponibilidad alimentaria, en un aumento de precios, en un aumento de la inestabilidad política y en un número creciente de Estados que fracasarán. El número total de los Estados en vías de fracaso -Estados cuyos gobiernos no son capaces de garantizar la seguridad personal o alimentaria- está aumentando. Esto provoca una pregunta incómoda: ¿Cuántos Estados encaminados al fracaso se necesitan para hacer fracasar la civilización? Todavía no conocemos la respuesta a esta pregunta. Nunca hemos visto nada parecido.

La ignorancia de los economistas

La cuestión es: ¿Qué podemos hacer y cuánto nos costará? ¡Porque si no lo hacemos estamos acabados! La civilización no sobrevivirá si continúa con la habitual manera de administrar el mundo. Tenemos que hacer grandes cambios: disminuir las emisiones de CO2, estabilizar el crecimiento de la población, erradicar la pobreza -que está estrechamente relacionada con la estabilización del crecimiento demográfico- y restablecer la agricultura, la pesca, las reservas de agua, que son nuestro sistema natural de sustentabilidad. El problema es que se trata de un complejo sistema de cuestiones y los jefes de Estado habitualmente están aconsejados por economistas. Hay un montón de cosas que los economistas hacen bien, pero hay cosas que no saben hacer nada bien. Los economistas no se plantean el nivel de rendimiento sustentable de los sistemas naturales.

La economía simplemente no puede entender esto. No hay nada en la teoría económica que explique por qué la industria pesquera del bacalao en Canadá se fue a pique, o por qué se están derritiendo los glaciares en las altas planicies del Tíbet y China. La economía no explica por qué el casquete polar de Groenlandia se está derritiendo y el nivel del mar está subiendo. Los economistas están como excluidos del mundo real. Están alejados de la realidad, insertados en el cuerpo de la teoría económica. Intentan encontrar la mejor forma de hacer pequeños ajustes para adaptar el sistema y explicar lo que ocurre, pero la teoría económica fracasa cuando intenta explicar las relaciones fundamentales entre la economía global y los sistemas naturales de sustentabilidad. He observado que los economistas que aconsejan a Obama, al Secretario General de la ONU, al Banco Mundial o al presidente de la UE no entienden qué está ocurriendo en el mundo y no entienden la urgencia de reestructurar la economía energética mundial, por ejemplo.

La economía no explica el cambio climático. Por ejemplo, el derretimiento de los hielos en el extremo norte del Atlántico podría provocar la inundación de los cultivos de arroz en el delta de los ríos asiáticos, reduciendo drásticamente las cosechas. A menos que se estudien estas cosas, no es obvio intuir que el derretimiento de los hielos en Groenlandia está amenazando las cosechas de arroz en Asia, donde vive la mitad de la población mundial. Este tipo de complejidades son las que debemos administrar. Los economistas no tienen los instrumentos apropiados para definir las políticas adecuadas.

La mitad de la población mundial vive en países donde el nivel de los acuíferos se está reduciendo. Entre ellos los tres grandes productores de trigo: China, India y Estados Unidos. Hay también muchos países más pequeños: Arabia Saudí, Yemen, Siria, Pakistán, México y otros. Extrayendo agua de las reservas acuíferas más allá del nivel de reposición natural, estamos fomentando una burbuja en la producción de alimentos. Estamos aumentando artificialmente la producción de alimentos y agotando las existencias de agua.

El pico del agua

Cuando hayamos agotado las existencias de agua, el nivel de extracción deberá reducirse necesariamente al nivel de reposición natural. No se trata de hipótesis o temas de debate. Es la realidad. Por lo tanto tenemos burbujas alimentarias de dimensión significativa que antes o después estallarán, y no creo que el mundo esté preparado para esto. A mí me parece que las zonas irrigadas en Estados Unidos han alcanzado un pico y ahora están disminuyendo. Esto se aplica sin duda también a la India. Y podría valer también para China, aunque no estamos seguros, y para una cantidad de pequeños Estados: Arabia Saudí, Siria, México. Esto significa que probablemente hemos alcanzado el pico de extracción del agua al mismo tiempo que alcanzamos el pico de extracción de petróleo. Mucha gente habla del pico del petróleo pero pocos hablan del pico del agua.

Pero creo que ya nos encontramos en él ahora y pienso que tengo argumentos convincentes. El mundo, tras el pico del agua, será un mundo distinto de aquél que conocíamos antes del pico. En el transcurso de nuestras vidas el uso del agua para las zonas irrigadas, que significa el 70% del agua utilizada, disminuirá. Será un mundo muy diferente que aún no hemos imaginado. Lo mismo vale para el petróleo, naturalmente. En el transcurso de nuestras vidas el nivel de extracción ha aumentado y ahora disminuye. Será un mundo muy diferente.


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Tuesday, May 25, 2010

Las imagenes perdidas de los puntos verdes

Como saben los puntos verdes se realizan periódicamente en la glorieta de la Diana cazadora en Reforma, gracias a nuestro equipo de puntos verdes se ha dinamizado y hecho mas versátil la presentación y las temáticas que se abordan, muchas personas que asisten a estos puntos verdes se toman fotos muy divertidas con el equipo, aquí una entrega mas de esas fotografías gracias a la petición de nuestros lectores y nuestro mas grande reconocimiento a los voluntarios del grupo local de la ciudad de México por hacer esas fotos posibles y por seguir dando difusión a la campaña "CERO DEFORESTACIÓN 2020"





Sunday, May 23, 2010

La tóxica labor de reciclar un viejo móvil





En Occidente, los ordenadores cada vez envejecen antes. Renovamos móviles, televisores o frigoríficos antes de que acaben su vida útil. Miles de estos aparatos llegan cada mañana, hacinados en viejas carretas, a una zona conocida como Sodoma y Gomorra en Accra, la capital de Ghana. Allí, miles de trabajadores descuartizan a golpe de martillo desde motores de grandes máquinas a ordenadores o impresoras, en busca de pequeñas piezas de metal que puedan vender. Sobre los techos de las barracas contiguas al basurero planea un humo negro, una nube densa y caliente que el viento arrastra al interior del barrio. La dirección del humo apunta a los lugares donde se queman las venas y las tripas de ordenadores, televisores y otros aparatos electrónicos en busca de metales como cobre y aluminio. Entre el humo se distinguen las siluetas de los trabajadores, menores de edad en su gran mayoría, que dirigen la combustión. Los niños usan imanes para recoger las pequeñas partículas de metal sobre un suelo negro lleno de cenizas. Conseguir los restos de metal sueltos tras la quema es la labor más baja en el proceso de reciclaje.

Un trabajo que se hace sin medida de protección alguna, lo cual lleva a estos pequeños trabajadores a absorber diariamente más de 60 sustancias tóxicas para sus pulmones. Rashid no sabe nada de ordenadores y en su vida había visto uno antes de llegar al basurero. Pero lo que sí conoce bien es la quema de estos aparatos y ya se ha acostumbrado a inhalar el humo. “Para hacer el fuego utilizamos plásticos y esponjas sintéticas, y luego echamos los cables y las placas”. Rashid y los demás menores no conocen las repercusiones en su salud a largo plazo y trabajan a pelo. Nadie se ha acercado al basurero a explicarles los peligros de la labor que hacen. Él es uno de tantos jóvenes llegados a Accra, con el único sueño de conseguir una vida mejor, desde el norte de Ghana, una región sumida en conflictos tribales. Un día se subió a un autobús y viajó a la capital en busca del basurero. “Veníamos porque sabíamos que había trabajo. Al principio fue muy duro vivir aquí sin nada que hacer, hasta que encontré trabajo quemando carcasas de ordenadores”.

Su trabajo consiste en llevar los componentes de los ordenadores a las hogueras para obtener metales libres de su envoltura plástica y devolverlos al proveedor. Por este trabajo gana tres cedis al día, alrededor de 1,5 euros. Todavía se encuentra en el escalafón más bajo de un trabajo muy jerarquizado en el que la experiencia familiar puede asegurar un puesto en algunos de los peldaños superiores de la cadena. El objetivo de trabajadores como Rashid es subir otro escalón y pasar a desmontar ordenadores a martillazos separando las piezas. Con ello conseguiría librarse del humo y del calor de los fuegos. Con suerte podría llegar a trabajar en las básculas, uno de los puestos más altos. Allí es donde se pesan los metales y hay más posibilidades de negocio.

A miles de kilómetros de distancia, en la inmensa ciudad de Karachi (Pakistán), el río Lyari delimita uno de los barrios más peligrosos de la ciudad. Bajo el control de las mafias locales, el barrio alberga algunos de los basureros donde se procesa la basura electrónica llegada de Europa, Dubai o Singapur. Los cientos de pequeños talleres que se encuentran allí crean una industria de pequeñas fábricas donde se reciclan las piezas de un sinfín de aparatos electrónicos. Éstas son metódicamente separadas por diferentes trabajadores de la basura. Se calcula que el 70% de la basura electrónica del mundo desarrollado va a parar a los basureros electrónicos de Asia.

La atmósfera de trabajo en los basureros de Ghana o Pakistán es muy parecida. La pobreza en la que está sumida una gran mayoría de la población en estos países obliga a muchas familias, incluidos los hijos en edades muy tempranas, a vivir cerca de los basureros para recoger metales y venderlos después. Mohamed Khan sólo tiene ocho años y junto a su hermano mayor Hafi Ula, de 14, quema y recoge la chatarra de ordenadores, TV, ventiladores, e incluso instrumentos musicales electrónicos que ya no sonarán más. Son refugiados afganos sin futuro en Pakistán, que encuentran en los basureros su única forma de supervivencia. “Sabemos que el humo es peligroso pero necesitamos trabajar en algo”, dicen. No pierden la esperanza de un futuro mejor: “Me gustaría llegar a ser mecánico”, sueña el pequeño Mohamed.

En Karachi también se trabaja desde primera hora de la mañana en el reciclaje de los aparatos electrónicos. Aquí, unas 20.000 personas trabajan en la industria que genera la basura electrónica. De ellas, casi la mitad son menores de 18 años. Mientras el grado de analfabetismo en Pakistán llega a alcanzar al 60% de los jóvenes, muchos ordenadores llegan al puerto de Karachi camuflados como ayuda al desarrollo del país. Sin embargo, esos ordenadores son comprados casi “al peso” por clientes locales que después venden la mercancía como mayoristas a pequeños talleres. Algunos trabajadores pasan hasta 16 horas diarias despiezando computadoras o grandes aparatos electrónicos. El sueldo medio ronda los tres dólares diarios. Además de los irreparables daños en las personas, los materiales que se acumulan en el suelo y en el río Lyari acaban por contaminar también el mar de Arabia. Los ricos acuíferos de la desembocadura han quedado completamente destruidos.

Mientras tanto, en el inmenso puerto de Karachi miles de contenedores desembarcan cargados de basura electrónica. Algunos estudios de Greenpeace aseguran que entre los materiales tóxicos contenidos en el e-waste, el término anglosajón que define la basura electrónica, se encuentran el plomo, el cadmio y el antimonio. A la insalubridad de estos trabajos se suman otras precariedades. Al caer la noche, Mohamed regresa a su casa, un cubículo de tres metros cuadrados que comparte con seis personas más, cerca del basurero. “Aquí la vida además de dura es peligrosa: la policía viene a veces y nos roba o amenaza con prohibirnos trabajar si no les damos dinero”.

En Ghana, cada ordenador se compra a uno o dos dólares según sale del puerto, independientemente de si funciona o no. Según Mike Anane, activista medio ambiental de Ghana, sólo el 10% del material electrónico recibido está en condiciones de funcionamiento y se cataloga como “no chatarra”. Cuando los ordenadores son desechados como chatarra, llegan al basurero de Sodoma y después se desmontan para buscar los componentes que pueden revenderse. “Un disco duro sano sale del desguace por un valor de unos cinco dólares”, informa uno de los trabajadores. Mike Anane explica que se han dado casos de discos duros que han llegado con información empresarial de la que fácilmente se puede rastrear su procedencia.

No es difícil encontrar un cíber café en Accra. Allí se utilizan ordenadores importados que los dueños de los cíber compran a los mayoristas. Comprar un viejo Pentium II no es caro y por unos 150 dólares se puede obtener uno revisado y hasta con un mes de garantía. Casi todas las tiendas son, en realidad, talleres donde jóvenes con conocimientos en informática verifican y reparan algunos de los aparatos que llegan por mar. Los contenedores procedentes de Hamburgo son los preferidos por los mayoristas, ya que la normativa alemana es más rigurosa con el material de segunda mano que se envía a terceros países. En cambio, en los contenedores ingleses hay mucha más basura electrónica.

Los trabajadores que reciclan basura electrónica en Ghana están de acuerdo en que este negocio es bueno para el país. Sin embargo, John Pwamang, funcionario del Ministerio del Medio Ambiente, no duda en llamar a la responsabilidad de los países donantes: “No tenemos los medios suficientes para reciclar y eliminar de manera segura las sustancias contaminantes que genera la basura electrónica, contaminando nuestro medio y a miles de personas. Está muy bien que envíen ordenadores de segunda mano, pero también necesitamos que funcionen”.

Para más información sobre este fotoreportaje: www.fotoeco.es.



El convenio de Basilea

Según datos de la ONU, en el mundo se generan unos 50 millones de toneladas de chatarra electrónica cada año. El negocio de la basura electrónica aumenta a la vez que lo hacen los residuos electrónicos que generamos en Occidente. Reciclar en Europa de manera profesional y responsable un ordenador de tubo puede llegar a costar 3,5 euros.

Enviar ese mismo ordenador a Ghana en un contenedor para su reciclaje cuesta 1,5 euros. El Convenio de Basilea de 1989 acuerda prohibir la exportación de chatarra electrónica a terceros países sin su permiso.

172 países han firmado el Convenio pero, de ellos, tres no lo han ratificado jamás: Haití, Afganistán y EE UU. Según la agencia de Medio Ambiente del Gobierno de EE UU, sólo en este país se desechan 40 millones de ordenadores cada año.

EL VENENO DENTRO DE LA CHATARRA

Científicos de Greenpeace viajaron a Ghana para recoger muestras de tierra, aire y agua de la zona donde se desguaza y quema el material electrónico. Las muestras fueron enviadas a Reino Unido para su análisis.

Los resultados indican altas concentraciones de plomo, cadmio y arsénico, así como de dioxinas y bifenilos policlorados. El plomo causa dolores de cabeza y espasmos estomacales, a la larga daña el sistema nervioso y los riñones, y afecta sobre todo al cerebro. También reduce la actividad cerebral y cognitiva en los menores. Bajo los parámetros occidentales, la alarma salta cuando se miden más de 0,5 microgramos de polvo de plomo en un metro cúbico de aire. Las muestras analizadas en Sodoma arrojaban 1,5 microgramos en zonas donde trabajaban los menores quemando las partes de los ordenadores.
PLOMO Procede de los monitores de tubo. Afecta al cerebro, sistema nervioso y sistema sanguíneo.
CADMIO Procedente de placas, contactos e interruptores. Afecta a los riñones y los huesos.
BIFENIL POLICLORATO Está presente en componentes plásticos y aislamientos. Afecta al crecimiento y al comportamiento. Es cancerígeno.
ANTIMONIO Procedente de las soldaduras y los semiconductores. Afecta a la piel y el sistema inmunológico.
DIOXINAS Y FURAN Se encuentran en los recubrimientos de PVC. Son cancerígenos.


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